¿Cómo introducimos nuevos alimentos en el primer año de vida del niño?

Hace unos días os hablaba sobre la alimentación que debían recibir los recién nacidos hasta el medio año de vida aproximadamente. Hoy os daré una guía para ir introduciendo alimentos más complejos como legumbres, carnes,cereales, etc. Todos tienen un momento determinado de introducción, una edad, y sucede según el ritmo de desarrollo del niño. Para llevarlo a cabo con efectividad debemos conocer ciertos parámetros antropométricos como son el peso, el crecimiento óseo, el desarrollo cerebral, la formación de la dentadura, etc.

Hay que comprender que durante esta fase el desarrollo es muy rápido y que por tanto las necesidades alimentarias del niño pueden llegar a ser muy altas.

La introducción debe ser gradual y no anticiparla antes de los 4 meses y si es necesario retrasarla hasta los 6 meses de edad más aún en aquellas situaciones en la que el niño reciba lactancia materna.

También deberemos observar la tolerancia del niño a los nuevos alimentos para variar la velocidad y la cantidad en función de esta.

Para evitar posibles malentendidos sobre qué alimento le ha podido generar intolerancia es recomendable dejar un tiempo de 1 a 2 semanas entre un alimento y otro. Así sabremos que alimento es el causante del problema.

Pasaremos los alimentos de una textura más fina a otra más gruesa cuando el niño se acerque al año de edad y acercaremos el uso de la cuchara al niño, de ese modo le desprenderemos paulatinamente del biberón.

No es recomendable dar al niño alimentos con gluten antes de los 7 meses de edad así como el uso de la leche de vaca que se retrasará hacia los 12 meses.

Aquellos alimentos problemáticos, es decir potencialmente causantes de alergia como el huevo, los frutos rojos , melocotones, etc, los retrasaremos y estaremos atentos a la reacción del niño con antecedentes familiares de alergia.

Debemos dejar que el niño se anime a probar nuevos alimentos. Si observamos que no lo conseguimos, probaremos a mezclar los alimentos que menos le agraden con otros que le agraden más pero en menor proporción para no generar rechazo. Esto puede ser un arma de doble filo ya que si el niño siente demasiada aversión  hacia ese alimento podemos provocar la situación contraria. Además de esto la presentación de los alimentos mediante el uso de colores y olores agradables ayudará mucho en la tarea.

Y muy importante de cara a los siguientes años del niño estimular su curiosidad alimentaria. ¿Cómo podemos conseguirlo esto? Mediante la creación de situaciones propicias para ello como por ejemplo una comida familiar. En esta situación el niño verá y observará la manera de alimentarse de los adultos, de esta forma, en lo sucesivo intentará probar ,por imitación (aprendizaje observacional o vicario) otros alimentos. Esto no sólo funciona cuando el niño es pequeño sino que en los años posteriores mediante la administración de un refuerzo positivo o premio también se puede conseguir que acceda a comer aquellos alimentos que no le gusten tanto.

 

 

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