¿Qué es la obesidad?

Según la definición clásica, la obesidad es un aumento de peso o un exceso de grasa corporal en relación al peso estándar, que viene determinado por la edad, el sexo y la altura. Aunque realmente lo que hay que mirar es la composición corporal ya que no esta definida en sentido estricto por el peso, sino más bien por el exceso de grasa. Un claro ejemplo de esto es el ocurrido en deportistas de fuerza en los que se produce un aumento en la masa magra con una reducción de peso. Esta condición que presentan , claramente visible si el individuo se muestra sin ropa; no lo es tanto si se encuentra vestido y se le aplica la fórmula del IMC o índice de masa corporal ( índice de Quetelet) en el que sólo se tiene en cuenta la altura y el peso.

Para determinar la desviación del peso de una persona con complexión media nos valdría con emplear la fórmula de Lorentz.

Pero la de Quetelet es la más usada y aceptada internacionalmente:

IMC: Peso(kg) / [Talla(m)]²

Se suele determinar que el IMC adecuado para un adulto vaya desde 18,5 hasta 24,9 kg/m². Hay que añadir que el IMC varía en función de la edad y el sexo del individuo siendo más probable los casos de obesidad según aumenta la edad y suele ser de  predominancia femenina.

Actualmente la clasificación más utilizada para determinar la obesidad es la de tipo morfológico, es decir, la que tiene en cuenta el % de grasa.

Los porcentajes de grasa admitidos como normales serían para el hombre entre un 12 y 20% y para la mujer entre un 20 y un 30%. En función de estos % la obesidad se divide en androide ginoide.

  • Obesidad androide: es más frecuente en el varón que en la mujer y viene influenciada por niveles más altos de testosterona y corticoides. Se caracteriza visualmente por acumulación de grasa en la parte superior del cuerpo, esto es, en la barriga, pecho y zona alta de la espalda.
  • Obesidad ginoide: es más frecuente en mujeres debido a la actividad de los estrógenos y la grasa se acumula en la zona inferior, es decir, de cintura para abajo.

 

obesidad androide y ginoide

Hirsch, por ejemplo, clasifica la obesidad según el número de células grasas o el tamaño de éstas:

  • Hiperplásica: se produce un aumento de las células encargadas de acumular grasa (adipocitos). Se inicia en la infancia o adolescencia cuando el cuerpo está en crecimiento. La persona que desarrolla este tipo de obesidad en la niñez, suele ser una dulto con obesidad considerada “rebelde” ya que es muy complicado mediante protocolos clásicos bajar de peso.
  • Hipertrófica: la obesidad aparece en edad adulta y suele responder bien a dieta y actividad física.

Se puede dar también una obesidad mixta o mezcla de las otras dos.

Y, ¿cuáles son las causas de que se produzca la tan temida obesidad? Pues no hay una sola causa sino una suma de varias de ellas.

  • Causas genéticas. Hormonas como la leptina, la grelina y las citoquinas.
  • Causas ambientales:
  1. Aumento de la ingesta, que puede producirse para liberarnos de una situación de estrés.
  2. Reducción de la actividad física, no hace falta ser deportista para que esto ocurra.
  3. Malos hábitos alimentarios, como por ejemplo el abuso de alimentos hipercalóricos como los bollos, el chocolate, etc . No hace falta comer mucho (hiperfagia), pero si la alimentación se basa en este tipo de alimentos hipercalóricos poco a poco iremos subiendo de peso.
  • Causas psíquicas. Una tensión nerviosa o un estado emocional alterado puede desencadenar en una alteración alimentaria desembocando en una búsqueda atencional por parte de nuestro cerebro hacia alimentos recompensantes liberadores de dopamina y serotonina (neurotransmisores placenteros).

La mayor parte de la gente que padece obesidad suelen delegar responsabilidades a factores externos a ellos y por tanto fuera de su control como achacar que su obesidad es de tipo endocrino, es decir, relacionada con un hipotiroidismo, hipogonadismo, enfermedad de Cushing, etc. cuando en realidad este tipo de obesidad sólo afecta a un 5% de los obesos.

La mayor parte de los pacientes con obesidad mejoran mediante tratamientos básicos como la reducción calórica, el aumento de la actividad física, reestructuración de su rutina alimentaria y ,si fuera necesario ,el tratamiento a nivel psicológico.

 

 

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